galliano desfile

John Galliano, y quién sino, lo demostró en su momento con uno de los desfiles más impactantes que recuerdo. Su adicción al transformismo no creo que venga condicionada por un sentimiento de inferioridad o por ningún complejo estético como se ha demostrado que les pasaba a otros dos costureros aventajados: Karl Lagerfeld y Marc Jacobs. Ambos, lejos de demostrar que los cánones estéticos de la escualidez estaban solamente reservados a las modelos que debían lucir su ropa, se conviertieron a la religión de la delgadez y la musculación, no sé si para ser coherentes con el ideal de mujer que estaban vendiendo o por falta de autoestima en general. Ambos viven obsesionados con su cuerpo y con el nuestro ya para la eternidad.

Lagerfeld se convirtió en un totalitarista de la silueta femenina y no admite ni un solo kilo de más en las clientas que compran sus creaciones. Jacobs, algo más “mamarracha moderna”, se limita a estar encantado de conocerse y lucir palmito en la playa cada vez que puede, y comulga, como todos los que participan en este negocio, con el esteriotipo que toca. El clónico. A Jonh Galliano sin embargo, ese señor bajito, no especialmente agraciado, y con mirada de genio loco, no le llevan los demonios de la perfección: al contrario.

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Fuente: www.modaenlaweb.com.ar

Publicado en: pasarelas

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